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Anonimato

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       El objetivo de la meditación es aclarar las ideas, vaciar la mente de lo superfluo para dejar paso a la verdad. Si no existe la verdad, la meditación lleva a vaciar la mente sin más. Hace tiempo, en otra entrada, hablaba de una situación de sobrecarga que durante una época me asedió, de exceso de pensamientos tal que fluían de manera desordenada e indeseada a la conciencia. Empleé la meditación para descargarme, para sanarme. Ahora resulta que me he vaciado demasiado. Peco de falta de sentido. La conclusión razonable es que podría dejar de existir sin más. Algún día lo haré, y podría hacerlo en este mismo instante. Pero por alguna razón debería considerar que es mejor existir que dejar de existir. Esa es la cuestión. Puede que la vida en sí, su presencia en el universo, a falta de un objetivo, no tenga sentido en cuanto que se compone como el resultado de la organización transitoria en una realidad que avanza hacia la entropía. Dicho de otro modo, un momento d...

Determinado

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  A veces me pregunto si existe el destino. Si nos encontramos predeterminados, si nuestro futuro ya está escrito. En la Edad Media y Moderna especulaban sobre el libre albedrío. Entonces no puede haber destino porque tenemos potestad para tomar nuestras propias decisiones. La versión contemporánea de esta idea es la teoría de los universos paralelos. A cada decisión nuestra el universo se bifurca entre el número de opciones que son posibles, de tal modo que acto seguido de una elección existe una realidad donde hemos dicho “sí” y otra en la que hemos contestado “no”. Ahora bien, la contrapartida de esta tesis es que no hay tal bifurcación. Mejor dicho, no existe tal posibilidad de decir sí o no. Sino que de antemano el resultado de una elección, por mucho que creamos que somos libres para decidir, está determinado. Por ejemplo, si nos dan a elegir entre ir por la derecha o por la izquierda en un cruce de caminos, no se trata de una cuestión de azar o de voluntad, sino que por una ...

Tres monasterios portugueses

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  Se siente el último semáforo antes de salir de la ciudad con alivio. Como una barrera que se traspasa, una liberación. Cuando se dice último semáforo se comprende igualmente la última rotonda, el último cruce, la última circunvalación, el último atasco. En cualquier caso es como una señal, directamente dirigida al sistema límbico, para relajar los músculos y segregar endorfinas. Adiós a las reglamentaciones, a la arbitrariedad; a los sinsentidos, a la cerrazón de mente y de espíritu. Hola a los espacios abiertos, a la carretera, a la reflexión. A la vorágine de las espadañas en la lejanía y los paisajes en fila. Para este primer periplo me concentro en Portugal. La fecha, agosto de 2023, el lugar en concreto una zona que voy a denominar como de los tres monasterios portugueses. Precisamente por la presencia de tres monumentos, con la categoría de Patrimonio de la Humanidad, en un radio de menos de 100 km. Me refiero al monasterio de Batalha, al de Alcobaça y al convento de Crist...

Decepción

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  Mi miedo es personal, proviene de una intuición personal, no es como los niños que se adentran en el bosque y se contaminan el temor unos a otros, sino que he leído, he aprendido, he meditado, y albergo miedo porque eso que observo a mi alrededor pone en peligro lo que creo razonable. Como la separación de poderes, como la libertad de pensamiento. Por supuesto que la razón se puede equivocar, porque se trata de una línea de argumentación en un mundo complejo. Pero al menos me baso en mi razón, y trato de contrastar lo que me llega, y no dejarme engatusar por cualquier meme que me aborda. Es cierto que, como todas las personas, tengo preferencias, y hay cosas a las que soy más permeable. Los seres humanos en verdad tenemos muchas puertas abiertas, muchas formas de entrada, muchas maneras cómo la información nos llega y la aceptamos acríticamente, sin juzgar si nos conviene o es cierta, o es un bulo, o hay alguien que nos la trata de colar porque son sus intereses. Con los años he ...

La mente subyacente

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  A veces el cuerpo, y la mente, nos dan señales de que en principio no estábamos diseñados para vivir tanto. Los avances en tecnología y medicina contemporánea son una gran ventaja de los que gozamos, pero eso no quita que no puedan comportar otra serie de perjuicios. Como los recuerdos que nos asaltan. Quizás sea una condición particular mía, una consecuencia de detentar una excelente memoria. Hace unos años, sin ser demasiado mayor, digamos en los últimos treinta, en una edad en la que todavía me podía considerar joven, me hallaba sumergido en una espiral de constante remembranza. Sin haber vivido tanto ni tan variado, sí que a cada cosa que me sucedía acompañaban torbellinos de recuerdos que surgían de los adentros, tanto felices como dolorosos, pero ya se sabe que nos afectan más los dolorosos. O, expresado de otro modo, actos tan comunes como caminar por la calle, conversar, ver aunque fuera una película, se convertían en una pesadilla a base de continuas resurgencias de se...

Querré estar acompañado

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Lo malo del apocalipsis es que, como la muerte, no sabemos cuándo va a llegar. No son pocos los que tienen la certeza de que no lo lograremos, de que arribará un momento, a causa de una III Guerra Mundial, una llamarada solar, el calentamiento global, la catástrofe climática, lo que sea, en el cual los Estados y las estructuras se hundirán y los sistemas gubernamentales dejarán de funcionar. Las leyes serán papel mojado. Cundirá el caos y la desesperación. Demasiada gente residiendo en las ciudades donde no se producen alimentos. La superpoblación manifiesta que depende de un sistema económico global que, aunque injusto, sí que ha permitido semejante proliferación de almas entre las que me incluyo. El conocido cineasta M. Night Shyamalan realizó hace unos años la película “Señales”. La historia de una invasión extraterrestre a la Tierra, diferente a otras que se han rodado, sin grandes ejércitos ni sonoras destrucciones, sino a través del enfrentamiento directo y personal cuerpo a c...

De la justificación del poder

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Supongo que los seguidores de este programa se estarán preguntando sobre por qué tantos capítulos hilados acerca de asuntos como historia del derecho, ética, moral, etc. Supongo que se debe al signo de los tiempos, por las inquietudes que presento en este momento. Igual que en otras épocas he indagado sobre arqueología, ciencia, cine o incluso espiritualidad, lo que ahora me abotarga es la sensación de arbitrariedad ante lo que me rodea, en concreto cuando observo y experimento el ambiente político enrarecido del que “gozamos” entre comillas. La pregunta primera sobre el poder es siempre la misma: ¿Cómo se legitima? ¿Cómo justificar que se hayan de cumplir las leyes? ¿Por qué motivo he de obedecer y transigir con lo que me indicas? Uno de los recursos más evidentes para justificar el poder descansa en el uso de la fuerza y la violencia. La militar, la policial, la judicial. Te obligo porque puedo. O el llamado “derecho de conquista” en la Edad Media tan en boga. Combatamos y ser...